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¿Por qué me duelen las costillas si no me he golpeado?

¿Te duelen las costillas y no recuerdas ningún golpe, caída o mal gesto que lo explique? Es una de las consultas más frecuentes que recibimos tanto en nuestra clínica de fisioterapia de Pizarro como de Getaris en El Bercial: el dolor en las costillas sin traumatismo previo genera bastante inquietud, sobre todo porque duele al respirar hondo, al toser o simplemente al moverte, y cuesta entender de dónde viene.

La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, este dolor tiene un origen muscular, articular o postural, y responde bien a un tratamiento de fisioterapia bien enfocado. 

El dolor en la zona del costado o las costillas puede tener múltiples causas, desde musculares hasta relacionadas con órganos internos, por lo que identificar el origen exacto es el primer paso antes de tratarlo.

En Getaris, clínica de fisioterapia en Getafe, vemos este tipo de dolor con frecuencia. En este artículo te explicamos las causas más habituales del dolor de costillas sin golpe, cómo saber si conviene preocuparte y qué hacemos desde la fisioterapia para ayudarte a resolverlo.

Causas más frecuentes del dolor de costillas sin golpe

La caja torácica no es una estructura rígida y aislada: las costillas se articulan con la columna dorsal y con el esternón, y están rodeadas de músculos, nervios y fascia que participan en cada respiración. Cualquier alteración en alguna de estas estructuras puede generar dolor, aunque no haya existido ningún impacto directo.

Contractura de los músculos intercostales

Los músculos intercostales, situados entre una costilla y otra, pueden tensarse o contracturarse por malas posturas mantenidas, movimientos repetitivos, un esfuerzo puntual al cargar peso o incluso por una tos intensa y prolongada. 

Cuando esto ocurre, aparece un dolor localizado que suele aumentar al respirar profundo, al girar el tronco o al presionar la zona.

Bloqueo o disfunción de una articulación costal

Las costillas necesitan un movimiento fino y constante durante la respiración. Un giro brusco, dormir en mala postura o un esfuerzo mal ejecutado pueden hacer que una costilla pierda parte de su movilidad normal en la articulación costovertebral. 

El resultado es un dolor punzante, muchas veces localizado en un punto muy concreto, que se agrava al toser, estornudar o mover el tronco.

Costocondritis

La costocondritis es la inflamación del cartílago que une las costillas al esternón. Suele provocar un dolor que empeora al presionar la zona, al respirar hondo o al toser, y en ocasiones puede llegar a confundirse con un problema cardíaco por su localización en el pecho. 

Es una de las causas más habituales de dolor costal sin golpe, especialmente en personas jóvenes y activas.

Alteraciones posturales y tensión en la columna dorsal

Pasar muchas horas sentado, trabajar frente al ordenador o mantener posturas encorvadas de forma prolongada sobrecarga la musculatura y las articulaciones de la espalda dorsal. 

Con el tiempo, esa sobrecarga puede proyectarse hacia las costillas, generando un dolor difuso que a menudo se confunde con un problema exclusivamente muscular cuando en realidad tiene un componente postural de fondo.

Estrés, ansiedad y patrón respiratorio alterado

La tensión emocional mantenida se refleja con frecuencia en la musculatura del tórax. Una respiración superficial o predominantemente torácica, típica en momentos de estrés, obliga a los músculos intercostales y al diafragma a trabajar de forma poco eficiente, lo que puede generar una sensación de opresión o dolor en las costillas que aparece y desaparece sin relación clara con el movimiento.

Tos intensa o esfuerzos repetidos

Un episodio de tos mantenida, ya sea por un resfriado o por una afección respiratoria, exige un sobreesfuerzo constante a los músculos intercostales. 

No es raro que, unos días después de superar la tos, quede un dolor costal residual que en realidad es una sobrecarga muscular más que un problema respiratorio activo.

¿Cuándo el dolor de costillas sin golpe puede necesitar valoración médica?

La mayoría de los casos de dolor costal sin traumatismo tienen un origen mecánico y benigno. Aun así, conviene estar atento a determinadas señales que sugieren que el origen puede no ser muscular ni articular, y que requieren valoración médica antes de plantear cualquier tratamiento de fisioterapia:

  • Dolor torácico intenso, opresivo, o que se acompaña de dificultad para respirar.
  • Dolor que aparece junto a fiebre, sudoración fría o malestar general.
  • Molestias que empeoran tras las comidas, con náuseas o sensación de pesadez digestiva.
  • Dolor que se irradia hacia el brazo izquierdo, la mandíbula o la espalda de forma repentina.
  • Dolor muy intenso y súbito que no mejora en 24-48 horas.

Si reconoces alguno de estos signos, lo adecuado es acudir a un servicio médico o de urgencias. Si, en cambio, el dolor cambia con la postura, la respiración o la presión directa sobre la zona, y se reproduce al palparlo, lo más probable es que tenga un origen musculoesquelético que la fisioterapia puede ayudarte a resolver.

Cómo tratamos en Getaris el dolor de costillas sin golpe

En Getaris no partimos de un protocolo cerrado para todos los pacientes. Cada caso se valora de forma individual para identificar el origen real del dolor y diseñar un plan de tratamiento adaptado.

Empezamos con una valoración clínica exhaustiva: analizamos cómo y cuándo apareció el dolor, qué lo agrava y qué lo alivia, y realizamos una exploración física para identificar si el origen está en una costilla, en la musculatura o en la columna dorsal. 

Cuando el caso lo requiere, nos apoyamos en fisioterapia con ecografía para visualizar la zona con más precisión. A partir de ahí, combinamos distintas técnicas según lo que necesite cada caso:

  • Terapia manual para recuperar la movilidad de la articulación costal y de la columna dorsal cuando existe un bloqueo.
  • Fisioterapia miofascial para liberar la tensión y los puntos gatillo de la musculatura intercostal y dorsal.
  • Osteopatía para trabajar la relación entre la columna dorsal, las costillas y el diafragma, especialmente útil cuando el dolor tiene un componente postural o respiratorio.

Por último, trabajamos la reeducación postural y, cuando conviene, pautas de respiración diafragmática, con el objetivo de que el dolor no se repita una vez resuelto el episodio.

Si el dolor se localiza más hacia el lado derecho y se extiende hacia la espalda, puede resultarte útil nuestro artículo sobre el dolor debajo de las costillas del lado derecho y espalda, donde explicamos con más detalle las diferencias entre un origen muscular y uno visceral. 

Pide cita en Getaris

Si llevas tiempo con dolor en las costillas sin haberte golpeado y no sabes muy bien a qué se debe, podemos ayudarte a averiguarlo. 

Contamos con dos centros de fisioterapia en Getafe, cada uno con el mismo equipo y la misma forma de trabajar. Pide tu cita hoy mismo.