Qué es, por qué duele y cómo tratarla
¿Sientes un dolor persistente en la parte interna de la rodilla que empeora cuando subes escaleras, llevas un rato caminando o intentas levantarte de la silla?
Puede que no sea el menisco ni la artrosis: hay una zona que a menudo pasa desapercibida, pero que da muchos quebraderos de cabeza. Se llama pata de ganso.
En este artículo te explicamos qué es exactamente, por qué se inflama, cómo identificarla y, sobre todo, qué puedes hacer para que deje de fastidiarte el día a día.
¿Qué es la pata de ganso de la rodilla?
La pata de ganso (en latín, pes anserinus) es el nombre que recibe la zona donde confluyen los tendones de tres músculos del muslo: el sartorio, el recto interno (grácil) y el semitendinoso.
Los tres se insertan juntos en la cara interna de la tibia, justo por debajo de la rodilla, y esa confluencia en abanico recuerda visualmente a la pata de un ganso, de ahí el nombre.
Entre esos tendones y el hueso hay una pequeña bolsa de líquido llamada bursa anserina, cuya función es amortiguar la fricción.
Cuando esa zona se irrita, ya sea el tendón, la bursa o ambos, aparece lo que se conoce como tendinitis o bursitis de pata de ganso (también llamada síndrome anserino).
Síntomas: cómo saber si tienes pata de ganso
El síntoma principal es dolor localizado en la cara interna de la rodilla, aproximadamente 3–5 cm por debajo de la línea articular. Estos son los signos más habituales:
- Dolor que aumenta al subir o bajar escaleras.
- Molestia al levantarte después de estar sentado mucho tiempo.
- Sensación de quemazón o presión en la zona interna.
- Dolor que empeora por la noche o al apoyar la pierna.
- En algunos casos, leve hinchazón o sensibilidad al tacto en el punto de inserción.
Lo que confunde a mucha gente es que el dolor no está en la articulación, sino un poco por debajo y hacia dentro.
Por eso se confunde con frecuencia con una lesión de menisco interno o con la artrosis de rodilla, que además puede coexistir con la pata de ganso. Puede que te interese nuestro artículo sobre el dolor de rodilla al bajar las escaleras.
Causas más frecuentes
No hay una sola razón por la que se inflama esta zona. Habitualmente, es la suma de varios factores:
Sobrecarga mecánica repetitiva
Es la causa más frecuente en corredores, ciclistas y personas que pasan mucho tiempo de pie o caminando.
Los músculos de la pata de ganso trabajan mucho en la flexión de rodilla y en la estabilización, y cuando se les exige demasiado sin tiempo de recuperación, se resienten.
Rodilla en valgo (X)
Cuando las rodillas «se van hacia dentro», aumenta la tensión sobre la cara medial. Si además hay pie plano, el problema se amplifica.
Acortamiento muscular
Los isquiosurales y los aductores tensos generan más tracción en la inserción. Si no estiras nunca, esto acaba pasando factura.
Artrosis de rodilla
Existe una relación bien documentada entre la artrosis medial de rodilla y la irritación de la pata de ganso.
Según la literatura clínica, hasta el 75% de los pacientes con artrosis de rodilla pueden presentar síntomas anserinos asociados.
Sobrepeso
El exceso de carga aumenta la compresión sobre la cara interna de la tibia y favorece la irritación de la bursa.
Cambio brusco de actividad
Empezar a correr de golpe, aumentar el volumen de entrenamiento demasiado rápido o volver al ejercicio tras un parón largo son situaciones de riesgo habituales.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico de la pata de ganso es fundamentalmente clínico: la localización exacta del dolor y la respuesta a la palpación ya orientan mucho. Un fisioterapeuta con experiencia puede identificarlo en la valoración inicial.
Las pruebas de imagen (ecografía, resonancia magnética) pueden ser útiles para confirmar si hay bursitis, valorar el estado tendinoso o descartar otras lesiones, pero no siempre son imprescindibles.
En Getaris usamos fisioterapia con ecografía musculoesquelética cuando el caso lo requiere, lo que nos permite ver la zona en tiempo real y afinar el diagnóstico antes de empezar a tratar.
Tratamiento de la pata de ganso con fisioterapia
La buena noticia: la mayoría de los casos se resuelven bien con fisioterapia. No hace falta operar ni, en general, recurrir a infiltraciones si se actúa a tiempo y bien.
Fase inicial: reducir la irritación
En los primeros días, lo más importante es calmar la zona. Eso implica:
- Modificar temporalmente la actividad para no seguir irritando (sin necesariamente parar del todo).
- Aplicar frío local en las primeras fases si hay inflamación activa.
- Trabajo manual para descargar la musculatura del muslo (isquiosurales, aductores, sartorio).
Terapia manual
Es la base del tratamiento. En Getaris trabajamos con técnicas manuales específicas sobre la musculatura implicada, el tejido blando periarticular y la articulación en sí cuando es necesario. Puedes ver el enfoque que seguimos en nuestra página de terapia manual.
Punción seca
Cuando hay puntos gatillo activos en los músculos de la pata de ganso (algo muy frecuente en isquiosurales y aductores), la punción seca es una herramienta muy eficaz para desactivarlos y reducir la tensión en la inserción. Se trabaja de forma guiada y precisa, sin rodeos.
Tecarterapia / diatermia
La tecarterapia acelera los procesos de regeneración tisular mediante radiofrecuencia. En tendinopatías y bursitis crónicas, es especialmente útil para activar la vascularización local y reducir el dolor sin fármacos.
De hecho, la diatermia en la tendinopatía anserina ha sido objeto de investigación reciente con resultados prometedores sobre el dolor y la calidad de vida de los pacientes.
Ondas de choque
Para los casos más cronificados, que no han respondido bien a otras técnicas, las ondas de choque son una opción con buena evidencia en tendinopatías. Estimulan la reparación tisular y tienen un efecto analgésico importante.
Ejercicio terapéutico: la clave para que no vuelva
Reducir el dolor es la mitad del trabajo. La otra mitad es entender por qué se irritó y corregirlo. Eso pasa casi siempre por:
- Estirar de forma progresiva los músculos de la pata de ganso (isquiosurales, aductores, sartorio).
- Fortalecer los estabilizadores de rodilla y cadera: glúteos, cuádriceps, musculatura medial.
- Trabajar el control motor y la biomecánica de la marcha si hay alteraciones.
Si la causa es una mala pisada (pie plano, valgo excesivo), puede ser necesario valorar una plantilla a medida. En ese caso, nuestro equipo de podología puede hacer el estudio completo.
¿Cuánto tarda en curarse?
Depende de cuánto tiempo lleva el problema, de si se ha cronificado y de si se identifican y corrigen las causas. En términos generales:
- Casos agudos o recientes con tratamiento adecuado: mejoría notable en 3–6 semanas.
- Casos más cronificados o con bursitis establecida: puede requerir más tiempo, con seguimiento regular.
Lo que sí está claro es que ignorarlo o «aguantar» sin tratarlo suele alargar la recuperación. La inflamación sostenida acaba cronificando el tejido y complicando la vuelta a la actividad.
¿Puede volver a aparecer?
Sí, si no se corrigen los factores que lo provocaron. La recaída es frecuente en personas que:
- Vuelven al entrenamiento demasiado pronto o demasiado rápido.
- No trabajan la fuerza y la movilidad de los músculos implicados.
- Mantienen una pisada alterada sin corregirla.
- Tienen artrosis de rodilla activa sin control.
Por eso en Getaris no terminamos el tratamiento cuando desaparece el dolor: nos aseguramos de que salgas con un plan de ejercicios y las pautas necesarias para no volver a empezar desde cero.
Pata de ganso y artrosis de rodilla: una combinación frecuente
Si tienes artrosis de rodilla y también sientes ese dolor en la cara interna, es muy posible que tengas los dos problemas a la vez.
La artrosis genera cambios en la mecánica articular que sobrecargan la zona medial, y eso irrita directamente la pata de ganso.
Tratar solo uno de los dos sin tener en cuenta el otro suele dar resultados pobres. La rehabilitación en Getaris tiene en cuenta ambos cuando coexisten.
¿Tienes ese dolor en la rodilla y no sabes bien qué es?
No hace falta que vengas con el diagnóstico hecho. En Getaris hacemos una valoración inicial completa: te escuchamos, exploramos la rodilla, te explicamos qué está pasando y te proponemos un plan de tratamiento claro.
Dos clínicas en Getafe (clínica de fisioterapia en Pizarro y Getaris en El Bercial), sin listas de espera, con el mismo fisioterapeuta en cada sesión.

