¿Qué es, cómo se hace y para quién?
Hay algo que pasa mucho: la persona lleva meses, a veces años, con pérdidas de orina, dolor pélvico o tensión en la zona, y no lo consulta. Lo normaliza. Lo aguanta. O no sabe bien dónde acudir.
La valoración de suelo pélvico es, precisamente, el primer paso para entender qué está pasando. Sin rodeos, sin tecnicismos innecesarios, con un plan concreto para tu caso.
En este artículo te explicamos en qué consiste, quién puede beneficiarse y qué puedes esperar si decides hacerla en Getaris.
¿Qué es el suelo pélvico y por qué importa?
El suelo pélvico es un conjunto de músculos, fascias y ligamentos que forman la base de la pelvis. Están presentes tanto en mujeres como en hombres, y tienen funciones esenciales que muchas veces se dan por sentadas hasta que algo falla.
Entre sus funciones principales:
- Sostener los órganos pélvicos: vejiga, útero (en mujeres), recto y próstata (en hombres).
- Controlar la continencia urinaria y fecal.
- Participar en la función sexual: erección y eyaculación en hombres, respuesta sexual en mujeres.
- Trabajar en coordinación con el diafragma y la musculatura abdominal para gestionar la presión intraabdominal durante el esfuerzo físico.
Cuando esta musculatura se debilita, se tensa en exceso o pierde coordinación, pueden aparecer problemas que afectan directamente a la calidad de vida: pérdidas de orina, dolor pélvico, dificultades sexuales o sensación de pesadez.
Ninguno de estos síntomas es «normal» por el hecho de haber parido, de ser mayor o de haber tenido una cirugía.
¿Qué es una valoración de suelo pélvico?
Una valoración de suelo pélvico es un examen especializado que realiza un fisioterapeuta experto en fisioterapia pélvica o uroginecológica.
No es una revisión ginecológica ni urológica: tiene un objetivo diferente y lo realiza un profesional distinto.
El objetivo de esta evaluación es identificar el estado real de los músculos y estructuras del suelo pélvico: su tono, su fuerza, su coordinación, si hay tensión excesiva, si hay cicatrices que afectan a la funcionalidad, si los órganos están en posición correcta o si existe algún prolapso.
A partir de ahí, el fisioterapeuta puede diseñar un plan de tratamiento personalizado y concreto. No «haz Kegel en casa». Un plan real, con objetivos medibles y técnicas adecuadas para tu caso.
La valoración del suelo pélvico es la herramienta que permite saber exactamente qué hay que tratar y cómo hacerlo. Sin ella, cualquier tratamiento es un disparo a ciegas.
¿Para quién es? Mujeres y hombres
Esta es una de las ideas que más conviene aclarar: el suelo pélvico no es cosa solo de mujeres que han parido.
En mujeres
Las disfunciones del suelo pélvico afectan a aproximadamente el 50 % de las mujeres mayores de 50 años. Pero el problema puede aparecer mucho antes:
- Jóvenes deportistas con pérdidas de orina al saltar o correr.
- Mujeres en el postparto, tanto si el parto fue vaginal como por cesárea.
- Mujeres en la perimenopausia o menopausia con cambios en la zona pélvica.
- Personas con dolor pélvico crónico o dispareunia (dolor durante las relaciones).
- Mujeres con sensación de presión o descenso en la vagina (posibles prolapsos).
En hombres
El suelo pélvico masculino puede verse afectado por disfunciones que a menudo se asocian a otras causas sin mirar aquí.
Casi 2 de cada 10 hombres desarrollarán alguna disfunción de suelo pélvico a lo largo de su vida. Los problemas más frecuentes en hombres son:
- Incontinencia urinaria, especialmente tras cirugía de próstata.
- Goteo postmiccional (pérdida de orina justo después de orinar).
- Disfunción eréctil de origen muscular.
- Eyaculación precoz relacionada con hipertonía pélvica.
- Dolor pélvico crónico o en el periné.
Si eres hombre y tienes alguno de estos síntomas, la fisioterapia uroginecológica también es para ti.
Señales de que deberías pedir una valoración ya
Hay personas que esperan demasiado porque piensan que «lo suyo no es para tanto». Aquí van las señales concretas que indican que una valoración de suelo pélvico tiene sentido:
En mujeres:
- Pérdidas de orina al toser, estornudar, reír, saltar o correr.
- Urgencia de orinar que no da tiempo a llegar al baño.
- Dolor o molestia durante las relaciones sexuales.
- Sensación de peso o bulto en la vagina.
- Cicatriz de cesárea o episiotomía que sigue molestando.
- Has parido hace menos de un año y quieres recuperarte bien.
- Estás embarazada y quieres preparar el suelo pélvico.
- Notas cambios en la zona desde la menopausia.
En hombres:
- Pérdidas de orina tras la cirugía de próstata.
- Dificultad para mantener la continencia de gases o heces.
- Goteo tras orinar.
- Dolor en el periné, la zona genital o el recto sin causa clara.
- Disfunción eréctil asociada a tensión muscular.
Para cualquier persona:
- Dolor pélvico crónico que no tiene explicación o que los médicos no han resuelto.
- Estreñimiento crónico o dificultad para defecar.
- Sensación de que algo «no funciona bien» en esa zona y nadie te ha sabido decir exactamente qué.
Si reconoces alguna de estas situaciones, pedir una valoración es el siguiente paso lógico. No hace falta que sea algo muy grave para consultarlo.
¿Cómo se hace una valoración de suelo pélvico paso a paso?
Es habitual tener dudas o incluso algo de nervios antes de la primera sesión. Lo entendemos. Por eso te explicamos exactamente cómo funciona.
1. Entrevista clínica (anamnesis)
La sesión empieza con una conversación. El fisioterapeuta recoge información sobre:
- Tus síntomas actuales y desde cuándo los tienes.
- Tu historial médico relevante: partos, cirugías, patologías.
- Hábitos de vida: actividad física, alimentación, hidratación.
- Medicación o tratamientos actuales.
Nada de lo que cuentes le va a sorprender al fisioterapeuta. Han escuchado todo tipo de situaciones antes.
2. Consentimiento informado
Antes de la exploración física, el fisioterapeuta te explica en qué consiste, qué partes puede incluir y te pide tu autorización. Siempre va a tu ritmo.
3. Valoración postural y respiratoria
Se evalúa la postura global, el patrón respiratorio y la sinergia entre el diafragma y el abdomen.
El suelo pélvico no trabaja solo: depende de todo el sistema de estabilización central (lo que se llama «core»). Si el diafragma no funciona bien o hay tensión lumbar, el suelo pélvico lo nota.
4. Exploración externa del suelo pélvico
Con la persona tumbada en camilla, se observa la zona perineal: coloración, presencia de cicatrices, retracciones o adherencias.
También se realizan pruebas funcionales como toser, contraer o empujar para ver cómo responde la musculatura.
5. Valoración intracavitaria (vaginal y/o rectal, según el caso)
Esta es la parte que genera más preguntas. Se trata de una exploración manual interna que permite valorar:
- El tono muscular (si hay hipotonía o hipertonía).
- La fuerza y resistencia de los músculos del suelo pélvico.
- La coordinación de la contracción.
- La posición de la vejiga, el útero y el recto.
- Si hay presencia de prolapso.
La exploración no es dolorosa en condiciones normales, aunque puede resultar algo incómoda si hay tensión o sensibilidad previa. El fisioterapeuta lo explica todo antes de hacerlo y para si lo necesitas.
6. Informe y plan de tratamiento
Al terminar, el fisioterapeuta te explica exactamente qué ha encontrado: qué músculos tienen el problema, cuál es la causa probable y qué tratamiento tiene más sentido para tu caso. Con estimación de sesiones y objetivos concretos.
¿Qué diferencia hay con una revisión ginecológica o urológica?
Es una pregunta muy habitual. La respuesta es sencilla: son profesionales distintos con objetivos distintos.
| Valoración ginecológica / urológica | Valoración fisioterápica del suelo pélvico | |
|---|---|---|
| La realiza | Médico especialista (ginecólogo/urólogo) | Fisioterapeuta especializado en suelo pélvico |
| Objetivo | Salud reproductiva, patologías orgánicas | Función muscular, rehabilitación y tratamiento |
| Qué evalúa | Órganos, estructuras, patología | Musculatura, tono, coordinación, cicatrices, movimiento |
| Resultado | Diagnóstico médico | Diagnóstico fisioterápico y plan de tratamiento |
No son excluyentes. De hecho, a veces el trabajo más efectivo es cuando el fisioterapeuta y el ginecólogo o urólogo trabajan en coordinación.
¿Qué ocurre después de la valoración?
Una vez terminada la valoración, tienes en la mano algo muy valioso: información clara sobre lo que pasa en tu cuerpo y un plan concreto para tratarlo.
Dependiendo de lo que se encuentre en la exploración, el tratamiento puede incluir:
- Trabajo manual: técnicas de liberación miofascial, movilizaciones de cicatrices, trabajo de tejidos.
- Ejercicio terapéutico activo: entrenamiento funcional de la musculatura pélvica, trabajo de respiración y core.
- Tecnología asistida: en algunos casos se utilizan herramientas como el biofeedback o la electroestimulación (como el Phénix Liberty G3 disponible en Getaris) para mejorar la conciencia y el control muscular.
- Pautas para casa: ejercicios específicos, cambios de hábito o recomendaciones posturales.
La mayoría de las personas empieza a notar cambios entre la tercera y la sexta sesión. En situaciones más complejas, el proceso lleva más tiempo, pero siempre con un objetivo claro en cada sesión.
Si quieres saber más sobre el tratamiento una vez iniciado, puedes consultarnos sobre nuestra fisioterapia uroginecológica, donde explicaremos en detalle cómo abordamos estas disfunciones en Getaris.
Preguntas frecuentes sobre la valoración de suelo pélvico
¿Cuánto tiempo dura la valoración?
La primera sesión de valoración suele durar entre 45 y 60 minutos. Es el tiempo necesario para hacer bien la entrevista, la exploración y la explicación de resultados. No hay prisas.
¿Es dolorosa?
No debería serlo. La exploración puede ser algo incómoda si hay tensión o sensibilidad en la zona, pero el fisioterapeuta adapta siempre el ritmo a cómo te encuentras tú. Si algo molesta, se para.
¿Necesito derivación médica para pedir cita?
No. En Getaris puedes solicitar una valoración directamente, sin necesitar que ningún médico te derive previamente.
¿Tengo que hacer algo especial antes de ir?
No es necesaria ninguna preparación especial. Si tienes informes médicos relacionados (ecografías, estudios urodinámicos, informes de parto), puedes traerlos porque pueden ser útiles, pero no son imprescindibles.
¿Los Kegel no son suficientes?
Los ejercicios de Kegel son útiles cuando se hacen correctamente y en el caso adecuado. El problema es que muchas personas los realizan mal sin saberlo, contrayendo los músculos equivocados o los hacen en un caso donde el suelo pélvico ya está hipertónico (con demasiada tensión), lo que puede empeorar los síntomas. Por eso la valoración previa es fundamental: primero saber qué necesita tu suelo pélvico y después trabajarlo de forma dirigida.
Lo que dice la ciencia sobre la fisioterapia de suelo pélvico
La fisioterapia del suelo pélvico no es una tendencia nueva ni una moda. Está respaldada por evidencia clínica sólida.
La Organización Mundial de la Salud y las principales guías clínicas internacionales establecen la fisioterapia como la primera línea de tratamiento de la mayoría de disfunciones del suelo pélvico, antes de cualquier intervención quirúrgica o farmacológica.
Una revisión sistemática publicada en PubMed sobre la efectividad del tratamiento fisioterápico en incontinencia urinaria de esfuerzo concluye que los ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico, especialmente combinados con biofeedback y electroestimulación, son altamente efectivos.
La Mayo Clinic también recomienda los ejercicios de suelo pélvico supervisados por un fisioterapeuta como intervención de primera elección frente a la incontinencia urinaria, destacando la importancia de que la técnica sea correcta y esté individualizada.
Dónde hacer tu valoración de suelo pélvico en Getafe
En Getaris contamos con dos clínicas en Getafe, Getaris Pizarro y nuestra clínica en El Bercial, con fisioterapeutas especializados en fisioterapia pélvica y fisioterapia uroginecológica, tanto para mujeres como para hombres.
La primera valoración es el punto de partida. En esa sesión te escuchamos, exploramos lo que está pasando y te explicamos exactamente qué encontramos y cómo lo trabajamos. De forma empática y sin rodeos.

